Beneficios de hacer Viaje de Fin de Curso en Primaria

Cuando hablamos de viajes escolares o viajes de fin de curso siempre viene a nuestra cabeza esa idea de viaje único en nuestro último año escolar, como colofón a toda una etapa de nuestras vidas. Sin embargo, hoy están cada vez más a la orden del día los viajes de grupos escolares en los años de Primaria. Una evolución, a corde con los tiempos que corren de las clásicas y míticas convivencias que, antaño, tantos hemos disfrutado… o sufrido. Y desde aquí comentamos alguno de los beneficios y cualidades que tienen estos viajes escolares, desde nuestro prisma tremendamente positivos y beneficiosos, no sólo desde el punto de vista de los críos.

1.- Los menores se muestran tal y como son

En muchísimas ocasiones, los profesores no tienen otro contacto con los niños más allá del que realizan en el aula. Al salir de viaje con niños de primaria y realizar actividades al aire libre, los niños no se muestran “atrapados” en sus pupitres y pueden desarrollarse más libre y activamente; mostrando una imagen mucho más real de quienes son. Los propios profesores –y hablo por propia experiencia- se suelen mostrar tremendamente sorprendidos con los cambios de actitud que ven, habitualmente para bien, en muchos de los niños.

2.- Aprenden a convivir

Para muchos de estos niños esta es la primera vez que duermen fuera de casa, con todo lo que ello implica. Y no sólo por dormir. Desde que se despiertan, sus rutinas quedan alejadas y deben emprender acciones cotidianas por sus propios medios. Ahí surge un compañerismo y apoyo mutuo entre ellos que sobrepasa con creces lo que habitualmente viven en las aulas. Desde la higiene personal hasta los “sanos piques” jugando, todo cobra un halo especial durante los días que dura el viaje.

3.- La relación con los profesores se “normaliza” para bien

Esa distancia existente entre profesores y alumnos queda obsoleta y lejana en estos viajes. La propia dinámica de actividades al aire libre, juegos y aprendizaje a través del ludismo, hace que los niños se sientan más cercanos y con confianza hacia sus profesores. Éstos, además, pueden ver cómo los críos ponen en práctica todos los Valores que tanto se empeñan en enseñarles; con el consiguiente orgullo que esto supone para los educadores.

4.- Los padres también aprenden

Hilando con el punto número dos: para muchos padres esta es la primera vez que sus hijos duermen fuera de casa. Comprendiendo por supuesto lo duro que esto puede hacerse para algunas familias, es un paso necesario dentro del aprendizaje de los menores… y de los padres. Que los niños y niñas puedan dormir dos o tres noches alejados de sus padres es un gran y precioso paso en la evolución de estas “personitas”, del que éstos deben sentirse partícipes y orgullosos.

5.- La educación no formal cobra un papel activo

A través de los juegos, talleres y actividades al aire libre y de naturaleza que habitualmente se desarrollan en este tipo de viajes escolares, los niños no sólo ponen en práctica infinidad de actitudes y conceptos aprendidos en la teoría, sino que adquieren nuevos conocimientos casi sin darse cuenta, que se quedan bien dentro de ellos. Y es que aprender divirtiéndonos es la mejor manera de aprender. Seas niño o seas adulto.

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