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Nuevas tecnologías y campamentos: qué es un campamento tecnológico

El avance de las nuevas tecnologías es tan voraz que en ocasiones nos gana terreno de manera casi inexplicable, dejándonos obsoletos a jóvenes de veintitantos años que nos vemos sorprendidos por nuevas aplicaciones –véase Snapchat o Periscope-. Que las nuevas generaciones, no de tecnologías sino de niños, están siendo educadas en el mundo de la tecnología, las aplicaciones y los denominados teléfonos inteligentes es un hecho que, aunque en ocasiones nos cueste creer, está sucediendo. Son hoy muy comunes –virales se llaman ahora- los vídeos de niños y no tan niños que manejan a la perfección el último modelo de Tablet, pero son incapaces de marcar un solo número en un teléfono de dial o de desbloquear un teléfono de hace 10 años, no táctil.

Y es por esta nueva sociedad y estas nuevas generaciones de niños y niñas que la realidad nos ha empujado a las empresas de ocio y tiempo libre a idear actividades encaminadas, ni más ni menos, que a estos nuevos tiempos. De entre las diversas actividades y opciones que han nacido en los últimos años, en Natuaventura hemos apostado por un campamento tecnológico en Madrid, que tras su primer año se presenta como una opción de ocio educativo más que recomendable para todos ellos niños y niñas cuyas inquitudes y curiosidad tecnológica va más allá.

El fuerte de un campamento tecnológico radica en la manida idea de aprender divirtiéndonos. Pero en este caso jugamos con la ventaja de que nuestros acampados están deseosos de encontrarse con las nuevas actividades, sorpresas e ideas que vamos a proponerles cada día, por lo cual el éxito en este concepto de aprendizaje participativo y lúdico está casi garantizado.

Los campamentos tecnológicos se presentan como una actividad única para todos esos niños y niñas, de entre 7 y 14 años, que muestran unas inquietudes y unas preferencias por la tecnología y los inventos, más allá de hacerlo por el deporte o por simplemente los juegos de ordenador. Estos niños son en ocasiones erróneamente etiquetados como poco sociables o reprimidos. Ni mucho menos esto es así. Simplemente, como cualquier otro niño, necesitan que se les toque en el estímulo adecuado para activar el cien por cien de su capacidad de atención, interés y ocio. Para entendernos: que un niño no quiera jugar al fútbol en el patio del colegio no quiere decir que no sea un crío sociable, adaptado y con infinidad de intereses y ganas de aprender y hacer cosas nuevas.

Las actividades específicas que se llevan a cabo en este tipo de campamentos tecnológicos son muy diversas. Precisamente por el hecho de pretender ofrecer la mayor variedad de opciones posibles, y que los niños y niñas reciban cuantas más posibilidades de conocimiento, mejor. De la misma manera que en un campamento de verano “al uso” se realizan diversos juegos, excursiones culturales o deportes variados, consiguiendo un planning de actividades muy completo; en un campamento tecnológico combinamos la invención de aplicaciones –App Inventor, para los entendidos- con la piscina, la creación de vídeos en stop-motion con la impresión en 3D, o la robótica con los más divertidos juegos de campamento. De esta manera las actividades propiamente tecnológicas no copan ni mucho menos el 100% del tiempo en el campamento. Tenemos espacio para todo y no debemos olvidar que estamos en un campamento de verano con todo lo que ello implica.

Estas actividades tecnológicas requieren de una preparación previa, por supuesto. Y de la misma manera, para que se puedan llevar a cabo correctamente y el resultado final sea un éxito, los materiales y recursos utilizados para su desarrollo deben ser de calidad, estar en condiciones y ser revisados antes de la actividad. No podemos pretender enseñar técnicas y desarrollo de impresión 3D si nuestras impresoras no son capaces de imprimir lo que les pedimos, por ejemplo.

Un campamento tecnológico, además, introduce todos estos elementos de aprendizaje lúdico en un espacio natural que, como en otro cualquier campamento de verano, favorece la interacción directa con el medio ambiente, nos saca de las rutinas habituales y crea un clima de convivencia y diversión simplemente único.

Los campamentos tecnológicos han aparecido, con total seguridad, para quedarse. La experiencia de nuestro primer campamento de verano tecnológico en Madrid fue un éxito rotundo, con casi 80 niños y niñas de toda España que se fueron a casa con la sonrisa puesta, los aprendizajes adquiridos y sobre todo con muchísimas nuevas inquietudes y ganas de aprender mucho más. Si puedes aprender sobre lo que te gusta y hacerlo divirtiéndote y rodeado de amigos, ¿por qué no aprovechar la oportunidad?

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