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Viajes de fin de curso en la Naturaleza

En la actualidad, los niños y niñas que cursan las etapas de Primaria y Secundaria viven inmersos en una intensa rutina. Esta vertebra y coordina una gran cantidad de actividades que llenan su tiempo desde que se despiertan hasta que se acuestan. Este hecho se fundamenta en la importancia de mantener una actividad constante y variada, donde los estímulos son constantes, y donde debería asegurarse también el disfrute de espacios de tiempo libre. Este es fundamental para el correcto desarrollo de los menores, pero, en el mundo en el que vivimos, muchas veces es complicado encontrar formas que garanticen el aprovechamiento de esos ratos libres. Una forma de garantizarlos es mediante los viajes de fin de curso. Por otro lado, la gran mayoría de niños y niñas viven en grandes centros urbanos, lo cual es uno de los principales motivos de que puedan disfrutar de pocos momentos de tiempo libre.

Las ciudades, llenas de comunicaciones y espacios urbanos, en muchas ocasiones dificultan que los niños y niñas estén en contacto directo con los espacios naturales que, al fin y al cabo, conforman nuestro mundo. Si lo unimos a la falta de momentos de tiempo libre, encontramos que puede haber muchos menores con un déficit de contacto con la naturaleza. Es, por tanto, importante asegurarse que estos niños y niñas tengan espacios de juego y disfrute en directa relación con el entorno natural. Este objetivo es el que fundamenta los viajes de fin de curso en la naturaleza. Por ellos, entendemos toda actividad que se realiza para celebrar el final del año académico y que tiene una importante relación con el espacio natural. Así, los viajes de fin de curso en la naturaleza se componen de un planing lleno de actividades desarrolladas en la playa, la montaña y otros muchos ecosistemas.

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Playa, montaña, parques naturales… En todos estos entornos se realizan todos los años viajes de fin de curso en la naturaleza. En Natuaventura Ocio y Tiempo Libre organizamos viajes con una amplia oferta de destinos. Puedes consultar todas nuestras opciones en nuestra página web. ¡Entra e infórmate!

Viajes de fin de curso en la naturaleza: transmitir valores

Los viajes de fin de curso en la naturaleza tienen como principal acción la transmisión de valores. Para ello, aprovecha la actitud positiva y de buena predisposición de los participantes a las actividades y juegos, para inculcar a través de ellos una serie de valores en relación con la naturaleza. Probablemente el más importante de ellos sea el de respeto por el medio ambiente. Para lograr este, el primer paso es ser conscientes de lugar que ocupamos en el mundo hoy en día, y de cómo se configuran los espacios del mismo. Un viaje de fin de curso es una oportunidad única para transmitir esta idea y ofrecer un momento de reflexión a través de la diversión. Nos permite observar entornos naturales a los que no estamos acostumbrados. Cómo funcionan, cuál es su equilibrio, qué elementos lo dañan. Todo ello es fundamental para entender un ecosistema.

Y no sólo para ello, sino también para comprender cuál es nuestra posición como seres humanos dentro del mundo natural y los efectos que puede tener nuestra presencia en él. Vivimos en un mundo en que la defensa del medio ambiente es una de los principales objetivos que la humanidad tiene que plantearse. Es por ello que los viajes de fin de curso en la naturaleza cumplen esa función fundamental de transmisión de valores respecto a nuestro entorno. Solo si entendemos, conocemos y comprendemos desde niños el mundo en que vivimos es posible llevar a cabo conductas y comportamientos que nos ayuden a mantenerlo y a preservarlo. Esto es fundamental para la permanencia de nuestro planeta y nuestra especie. Los viajes de fin de curso en la naturaleza no son sino una forma de aumentar el conocimiento que tenemos acerca del mundo que nos rodea.

Viajes de fin de curso en la naturaleza: aprendizaje vivencial

Los viajes de fin de curso en la naturaleza se basan en uno de los elementos más valorados en la pedagogía actual: el aprendizaje vivencial. Este consiste en vivir en primera persona y desde la experiencia práctica aquello que se trata de transmitir en muchas ocasiones desde una formulación teórica. En los viajes de fin de curso, son los propios participantes los que juegan, experimentan, interaccionan, tienen conflictos y desarrollan dinámicas. Como en la vida real. Sin embargo, tienen la ventaja de que lo hacen rodeados por todos los elementos que forman su vida de aprendizaje formal: sus compañeros de clase, algunos de sus profesores. Es por ello que es tan importante y profunda la huella que dejan los viajes de fin de curso. Esta no tiene que limitarse únicamente a lo divertido o la aventura vivida durante el viaje, sino también a lo aprendido.

Tanto para un alumno de primaria como para uno de secundaria, lo estudiado durante meses en el aula en Conocimiento del Medio o Biología, tendrá mucho más sentido y peso si lo puede comprobar de primera mano. Mediante una actividad multiaventura en una montaña o un bosque, o jugando en la playa, o asistiendo a un parque natural. Todas son formas en las que los conocimientos teóricos desarrollados en clase sobre la naturaleza cobran forma y ganan peso en el bagaje de aprendizaje de los participantes. Por ello son fundamentales que los viajes de fin de curso tengan un fuerte componente de naturaleza en ellos. No sólo para mantener a los niños conectados siempre con un entorno del que venimos y que debemos cuidar, sino también como forma de afianzar sus aprendizajes, de aumentar su capacidad de relación y su pensamiento crítico.

Viajes de fin de curso en la naturaleza

Desde Natuaventura Ocio y Tiempo Libre llevamos más de 15 años realizando viajes de fin de curso de todo tipo. Es por ello que con nuestra amplia experiencia, ponemos a disposición los siguientes artículos sobre viajes de fin de curso en la naturaleza: