Viajes de fin de curso urbanos

Tradicionalmente, los viajes de fin de curso se realizaban a entornos naturales. Esto se debía a que los primeros que los desarrollaban eran los centros escolares ubicados en ciudades. Dado que la rutina de los participantes de estos viajes estaba enclavada en la ciudad, los destinos elegidos solían ser poblaciones más pequeñas y con atractivos paisajes, que ofreciesen un espacio de desconexión y diversión distinto al habitual. Sin embargo, este hecho ha cambiado radicalmente. Los viajes de fin de curso se han popularizado y extendido a casi todos los centros escolares, con independencia de la población en la que se ubiquen. Es por ello que la naturaleza de muchos destinos ha cambiado. Para aquellos niños y niñas que viven en pueblos o ciudades pequeñas, visitar una gran ciudad y disfrutar de todas las opciones que esta pone a su disposición, es una gran oportunidad.

Este es el hecho que subyace a la popularización de los destinos urbanos para los viajes de fin de curso. Los viajes de fin de curso urbanos consisten en la realización de actividades y dinámicas durante varios días en el entorno cultural, turístico y deportivo que ofrece una ciudad. Este tipo de viajes de fin de curso ofrece la oportunidad de disfrutar de numerosas actividades que para muchos jóvenes suponen parte de su rutina, pero que para otros está muy lejos de su alcance. Esta es la ventana que abren los viajes de fin de curso urbano: una forma de conectar los distintos espacios que pueden ser habitables por niños y niñas en distintas partes de un mismo país. Las actividades que forman parte de un planing de un viaje de fin de curso urbano son múltiples y muy variadas, como vemos a continuación.

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¿Cómo se realiza un viaje de fin de curso urbano?

Cómo organizar un viaje de fin de curso urbano, esa es la pregunta que muchos se pueden hacer al plantearse una actividad de estas características. En primer lugar, cabe elegir tanto las fechas como el destino donde se va a ubicar el viaje. En ocasiones, no por centrarse en una gran ubicación quiere decir que todas las actividades se vayan a realizar en la ciudad. Se puede combinar el planing con actividades principales en el entorno urbano, pero con otras que se realicen en zonas exteriores o alejadas de la ciudad. De esta manera, las actividades varían y se combinan de la manera más equilibrada. En segundo lugar es importante tener en cuenta las actividades que se desarrollarán en las fechas en la ciudad elegida, y que pueden formar parte del planing por su interés turístico y cultural. Así, el viaje resultante destaca por su cercanía a la actualidad.

El planing de un viaje de fin de curso urbano tiene, por tanto, que guardar un importante equilibrio entre sus actividades y estar siempre pendiente de las últimas novedades. También ha de tener claro cuáles son sus objetivos y prioridades, dentro de la enorme oferta que una ciudad siempre pone a disposición de sus visitantes. En ocasiones, los viajes de fin de curso de este tipo prefieren centrarse más en actividades puramente culturales. Otras, prefieren cumplir con un objetivo más turístico. Cualquiera de las opciones es válida, pero es importante tener claro el enfoque a la hora de organizar el viaje. Por comodidad y ahorro, una de las mejores opciones es contratar a una agencia organizadora, que cuenten con paquetes de actividades prefijados, en los que caben modificaciones, que cumplan con el objetivo principal de los participantes.

Viajes de fin de curso urbanos: seguridad y diversión

Los viajes de fin de curso urbanos despiertan muchas preguntas entre las familias y los centros escolares. Muchas de estas cuestiones van asociadas a una preocupación por la seguridad. Algunas personas que viven en entornos menos poblados que las ciudades, tienen la idea de que las ciudades son entornos más inseguros que otras regiones. No por ninguna circunstancia concreta negativa, sino por la propia acumulación de población. Sin embargo, realizar un viaje de fin de curso urbano no significa en ningún caso descuidar la seguridad. Son viajes en los que los participantes están acompañados las 24 horas del día por un equipo de monitores especializado en actividades de ocio y tiempo libre. Esto no sólo garantiza un planing dinámico y lleno de diversión, sino también la mayor seguridad durante todas las actividades y traslados.

Los monitores acompañan a los participantes y se alojan con ello, lo que es sinónimo de la mayor tranquilidad para el centro escolar y las familias. Y también sinónimo de la mayor diversión para los propios participantes. Una de las grandes ventajas de los viajes de fin de curso es que los niños y niñas entran en contacto con un equipo de monitores especializados en juegos y dinámicas que no son los que habitualmente les acompañan durante el año escolar. De esta manera, su aprendizaje no se limita únicamente a las actividades o visitas culturales que realicen en la ciudad sino también a las propias dinámicas que hagan con el equipo de monitores. Este aprendizaje, por tanto, es holístico y a lo largo del mismo se encuentra siempre de manera transversal la diversión y el disfrute.

Viajes de fin de curso culturales y urbanos

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