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Monitores 24 horas durante el campamento: ¿realidad o publicidad engañosa?

No hay que ser un experto en temáticas infantiles para saber que la seguridad se erige como preocupación número uno cuando los padres dejan a sus hijos en un campamento. En parte por esa necesidad de seguridad, el sector de los campamentos de verano en particular y el de todo el Ocio y Tiempo Libre en general, se han ido y se van profesionalizando cada vez más; tanto por parte de las administraciones públicas como por la de las empresas del sector.

Aun así, es más que comprensible el miedo natural con que se quedan los padres cuando tienen que estar 15 días separados de su tesoro más preciado, sus hijos. Y a raíz de ese miedo a que se produzca cualquier inconveniente o accidente, llega en parte una dosis de desconfianza al no conocer a los responsables que se quedan a cargo de los menores. Los monitores, podríamos decir, lo son todo en el campamento, y han de ser bien conscientes de la importante responsabilidad que acogen al embaucarse en un campamento de verano con niños y niñas de 6 a 17 años.

Esa desconfianza se multiplica en ocasiones cuando los papás y las mamás se preguntan a sí mismos qué pasará si le sucede algo a mi hijo. Cómo cuidarán de él.Indudablemente no tan bien como una madre o un padre, pero también sin lugar a dudas con la más absoluta de las profesionalidades y del esmero y dedicación que se requiere en cada caso. Los que llevamos muchos años dedicados a esto hemos pasado incontables noches en vela, tardes en salas de espera y “peleas” con médicos para que la atención fuera lo más rápida, acertada y cercana posible. Los acampados se convierten sin duda en “nuestros niños”, como los solemos llamar, desde el momento en que se suben al autocar del campamento, y nuestra dedicación hacia ellos en caso de surgir algún problema médico, personal o accidente llega a superar lo que muchas familias pueden esperar.

En respuesta a la pregunta que se esboza en el título de este artículo, el control las 24 horas en los campamentos de verano es 100% real. Como se dice coloquialmente, “dormimos con un ojo abierto” y aunque por supuesto tenemos las mismas necesidades de descanso que todos, cualquier situación que surja, y sea a la hora que sea, va a recibir de nuestra parte la más atenta y activa de las respuestas.

Son muchas las historias que podríamos contar para ejemplificar e ilustrar esto que estamos contando, todas ellas, por suerte, con final feliz. Pero preferimos no regocijarnos en ello y seguir trabajando para, el último día de cada campamento de verano 2016, devolver a todos los niños y niñas en perfectas condiciones a sus familias, solamente llorando por la tristeza de lo bueno que se acaba y la grandeza de las experiencias y amistades conquistadas en esos días de campamento de verano. Al fin y al cabo para eso trabajamos. Y nos encanta.

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